PARECIERA QUE TODO FUERA UN MUSICAL EN LA VIDA DE UNO”: MANUEL RUIZ, BAILARÍN PROFESIONAL

En un conversatorio sobre su trayectoria artística, Manuel Ruiz, bailarín profesional, compartió con los estudiantes de primer semestre del Programa de Teatro Musical de La Sergio, su experiencia y su conocimiento en este campo.

Entrevista

Gracias a la trayectoria de Manuel, a su historia de vida y a su inigualable amor por el ballet, la profesora de Danza del Programa de Teatro Musical de la Universidad Sergio Arboleda, Natali Sarmiento, hizo posible un encuentro entre él y los estudiantes de primer semestre de la carrera.

Mediante preguntas y consejos, los Sergistas conocieron un poco más de cerca el mundo laboral al que se van a enfrentar, como también.

Julián:

Una de mis metas es llegar a los escenarios de Broadway y me gustaría saber, ¿qué es lo que tú me recomiendas?, ¿a dónde puedo dirigirme para hacer una audición?, ¿cómo puedo involucrarme en ese asunto y poder cumplir uno de mis sueños?

Manuel Ruíz:

Bueno, es súper importante la formación. Las tres disciplinas, bailar, actuar y cantar, son significativas. Luego, cuando se es más adulto, uno va eligiendo en qué se siente cómodo, ¿verdad? Por ejemplo yo, hoy te puedo decir que me siento mucho más cómodo como intérprete en la parte vocal. La danza siempre está en mí, pero nunca audiciono como bailarín, sino que trato de hacerlo para roles de actuación e interpretación que requieran danza. Cuando uno es más grande y ya está formado, uno elige qué camino tomar. En la formación es sustancial ser muy bueno en las tres disciplinas, porque es lo que se requiere. Así es el teatro musical, tenemos que ser bailarines, actores y cantantes, más allá de que en un casting uno quede en el coro, como bailarín o como extra.

Julian:

¿Broadway tiene sus propios castings?

Manuel Ruíz:

Sí, claro, todos los días. Y son muchas, muchas audiciones de mucha, mucha gente. Por ello es vital tener un agente que te ayude. Es decir, una agencia que te colabore para meterte en el business, en lo que sería toda la empresa de Broadway. No te digo que no existan casos, pero es muy difícil venir, audicionar y quedar en un elenco grandísimo de, que sé yo, “El Fantasma de la Ópera”, por ejemplo, porque hay mucha gente que está inscrita en las Asociaciones de Actores o sindicatos.

Definitivamente, es trascendental tener alguien con quien contar para que puedas audicionar y para que te ayude a darte a conocer. Pero además, es necesario que tengas suficiente material. Ustedes, por ejemplo, son de esta generación en la que las redes sociales tienen gran incidencia. Entonces, mantengan siempre videos activos en los que se muestren bailando o cantando, material que puedan llevar digitalmente a las audiciones.

Natali Sarmiento:

¿Cómo es el proceso de una audición en Broadway?

Manuel Ruíz:

Creo que el proceso de audición en casi todas las partes del mundo es el mismo. Uno se presenta un “día x” y tiene que hacer filas interminables de muchos actores que tratan ser parte de lo mismo. Luego, vas pasando por diferentes etapas en las que evalúan las tres disciplinas. Entonces se empieza con la danza. Se marca una coreografía de 16 compases y van eligiendo a quienes lo hacen mejor. Así escogen, por ejemplo, los 20 mejores, quienes deben aprender una nueva coreografía. Ahí se vuelve a elegir. Los que pasan a esta ronda, generalmente van a una audición vocal en grupo y otra como solista.

Es esencial tener material para cantar siempre en inglés, especialmente canciones antagónicas: lentas y rápidas. Es muy común que te pidan algo súper distinto a lo que es el musical. Es decir, si hablamos de “El Fantasma de la Ópera”, que es muy lírico, por supuesto que te van a pedir algo lírico, pero también algo más variado, algo que puedas explorar. Lo hacen para ver la versatilidad y la rapidez que tienes para desempeñar un rol. Habitualmente, la gente que va entrando a los elencos cuenta con muy poco tiempo para aprenderlo. Son casi tres o cuatro meses, a veces menos, y ya tienes que salir a escena. De hecho, son muy grandes las producciones.

Natali Sarmiento:

¿Cómo es la temporada de una obra en los escenarios de Broadway?

Manuel Ruíz:

Bueno, Broadway está todo el año. Casi siempre, las obras empiezan en noviembre. Se lanzan como nuevas, pero hay otras que están hace 40 años, como “El Fantasma de la Ópera”. Por lo general, se empieza en off-Broadway o en otros estados y se hace todo lo que sería el pre-Broadway. Luego, cuando se llega a una cantidad necesaria de audiencia y la obra se vuelve muy popular, se pone en Broadway para ser evaluada. Hay un pre-estreno, que dura como un mes, y dependiendo de la cantidad de audiencia, la acogida y si se vuelve exitosa, continúa en lo que sería Broadway y si no, la obra tiene que salir. Es el mismo proceso para el Tony Award.

Natali Sarmiento:

¿Cómo describirías el día a día de un artista de teatro musical siendo parte de una obra?

Manuel Ruíz:

Es un sueño hecho realidad. Broadway es como nuestro gran llamado, nuestro gran sueño. Como ya estamos formados, la disciplina siempre nos acompaña. Uno se levanta, desayuna y siempre organiza lo que tiene que hacer, ya sea el guión o alguna clase de preparación física, de ballet o de jazz. Después, ya te dispones para la obra. Es casi la misma disciplina de cuando uno se estaba formando, algo muy bello porque lo mantienes.

Aura:

¿Cómo es la formación de un intérprete de teatro musical en las tres disciplinas?

Manuel Ruíz:

Es muy complejo porque las tres disciplinas exigen que uno sea muy constante. En mi caso, tuve la formación en teatro musical pero, a su vez, tomé muchas clases para reforzar la danza o el canto. Por ejemplo, iba a clases de piano particulares ya que fui muy malo para los instrumentos. Así que, cuando tenía música en la carrera de teatro musical, sí o sí, necesitaba de lecciones particulares. De hecho, fue en esas clases cuando me di cuenta de que me gustaba muchísimo el ballet, disciplina que empezó a abrirme más puertas que el teatro musical en sí. Entonces, me fui dedicando mucho más a ella.

Para Manuel, este mundo de las artes escénicas, se ha convertido en su estilo de vida y el último consejo que les deja tanto a los estudiantes del programa como a todos aquellos que encuentran su pasión en el arte, es que “busquen refugio en cosas que los puedan salvar”.

Bio

Hace 27 años, en la Provincia de Misiones, al norte de Argentina, donde se ubica gran parte de una de las “Siete maravillas naturales del mundo”, Las Cataratas del Iguazú, nació Manuel Ruiz.

Este actor, cantante y bailarín de ballet supo desde pequeño que quería dedicar su vida entera a las artes escénicas. A los 16 años se mudó a Buenos Aires, tras haberse ganado una beca para el Ballet Estudio Olga Ferri. Allí, bajo la dirección de quien fue una de las bailarinas argentinas más reconocidas, se capacitó para ingresar al Teatro Colón. “Todo lo que soy, se lo debo a ella”, sostuvo Ruíz.

El Billy Elliot de Misiones, como lo llaman algunos de sus amigos, considera el ballet como su gran pasión, como el arte que le dio alas y lo llevó lejos. La meta final de Manuel es estar en los tan anhelados escenarios de Broadway para poder algún día ser parte del elenco principal de obras como “El Fantasma de la Ópera”. Con cada paso que da, sus sueños se visualizan cada vez más cerca. Hace seis años vive en Nueva York, la capital del arte, ciudad a la que llegó gracias a la audición que hizo para Joffrey Ballet School con un video que le hizo ganar una beca completa en esta academia.

Entre los grandes proyectos que ha desarrollado Manuel, cabe mencionar su participación, en diciembre de 2016, en el show del reconocido bailarín Andrei Vassiliev, el cual contó con cinco funciones en Nueva York, cinco en China y cinco en Japón; su trabajo como productor y coreógrafo del show original “Falling Angel” en 2017; su labor en Vassiliev Academy of Classical Ballet, como director artístico y representante de dicha academia en Latinoamérica y como director de Latinoamérica Baila, un programa de becas para todos aquellos estudiantes de ballet de la región que quieren ser parte de la academia de Vassiliev; y por último, la producción, desde el año pasado, de su primer álbum como cantante: “This is the moment”.